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Premios Simón del Cine Aragonés, en Andorra.


Fuente: Centro de Estudios Locales de Andorra.


La décima edición de los Premios Simón del Cine Aragonés, se iba a desarrollar en San Macario, pero el tiempo cambió los planes teniendo que hacerse en el Espacio Escénico y con mucho menos público. Ideados en el año 2012, con un título que rinde homenaje al aragonés Luis Buñuel y su mediometraje "Simón del desierto", la Academia del Cine Aragonés organiza esta gala para dar visibilidad a las obras y artistas del panorama audiovisual aragonés.


Miriam Díaz-Aroca fue la embajadora en esta décima edición, gala conducida por la actriz, bailarina y pedagoga Ana Roche, con guión de Roberto Malo y Daniel Tejero. La Diputación Provincial de Teruel (DPT) estuvo implicada junto con la Academia del Cine Aragonés (ACA), en la entrega de premios, convirtiéndose así en uno de los actos conmemorativos del 150 aniversario del nacimiento del cineasta turolense Segundo de Chomón. El cartel promocional, obra de Ximena Caicedo, fue todo un homenaje a este pionero del cine así como a la localidad de Andorra, al incorporar algunos de los símbolos de esta población, como el tambor o la figura del minero.

Desde la DPT, Piñeiro destacó el “gran futuro” de la provincia en el mundo audiovisual, como lo demostraría el hecho de que desde julio de 2020 no ha habido un mes sin un rodaje en un paraje turolense.

Para los 17 premios hubo 82 nominaciones reuniendo, a juicio del presidente de la ACA, Jesús Marco, “lo mejor del cine y el documental aragonés de los últimos años” y poniendo de manifiesto un aumento del género del documental.


Pilar Palomero y su ópera prima, ‘Las niñas’, triunfadoras ya en los Premios Goya, Feroz, Forqué y Festival de Málaga, obtuvieron seis premios de los ocho a los que estaba nominada: mejor largometraje, mejor guión, mejor dirección, mejor actriz (para Andrea Fandos), mejor banda sonora y mejor vestuario.

El documental “Marcelino, el mejor payaso del mundo”, de Germán Roda recibió los premios de mejor documental, mejor fotografía y mejor montaje.

“En racha”, de Ignacio Estaregui, fue considerado el mejor corto y se llevó los premios a los mejores efectos especiales y el de mejor actor, para Saúl Blasco.

Comenzaron entregándose los premios de mejor obra por su contribución social, que fue para Laura Torrijos-Bescós por “Otra forma de caminar”. El de mejor sonido fue para José Manuel Herráiz por su trabajo en “Nebra, el triunfo de la música”.

Palomero agradeció a compañeros, amigas de toda la vida que retrató en la película, a su familia, a las chicas del reparto y también, de manera especial, a Jaime Fontán, jefe de Producción de Aragón TV, fallecido recientemente, porque fue el primer apoyo que recibió cuando se puso a buscar financiación para su película. También tuvo un recuerdo especial para Bigas Luna, uno de sus maestros. Andrea Fandos se mostró muy emocionada a la hora de recoger el premio a mejor actriz, que dedicó a la directora, a los compañeros y compañeras de rodaje y a su familia, por su apoyo.


Germán Roda dedicó su premio a Mariano García, a su hermana y a Jaime Fontán.

El Premio Simón de Honor en esta edición fue para el cineasta independiente Pedro Aguaviva.


Andorra tuvo el honor de ser la primera sede fuera de la capital en acoger esta gala, lo que posibilitó que durante los días previos el ambiente cinematográfico se adueñase de la localidad: La trayectoria del premio y la mesa redonda que comentamos en otra noticia de nuestra página y el cortometraje/spot inspirado en la obra de Segundo de Chomón por el 150 aniversario de su nacimiento de Segundo de Chomón, dirigido por Isabel Aparicio con música de Jesús Aparicio. Además la Academia, junto al el Patronato de Cultura de Andorra han llevado a cabo diferentes iniciativas como preludio de la celebración de este fin de semana, con talleres como el de maquillaje de cine, la proyección de cortometrajes realizados por mujeres coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, una exposición y varias mesas redondas.

Palmarés:

Mejor largometraje: ‘Las niñas’, de Pilar Palomero.

Mejor documental: ‘Marcelino, el mejor payaso del mundo’, de Germán Roda.

Mejor cortometraje: ‘En racha’, de Ignacio Estaregui.

Mejor dirección: Pilar Palomero, por ‘Las niñas’.

Mejor dirección de producción: Ana Esteban, por ‘La mujer que soñaba con números’.

Mejor actor: Saúl Blasco (‘En racha).

Mejor actriz: Andrea Fandos (‘Las niñas’).

Mejor fotografía: Daniel Vergara (‘Marcelino, el mejor payaso del mundo’).

Mejor guión: Pilar Palomero, por ‘Las niñas’.

Mejor montaje: Germán Roda (‘Marcelino, el mejor payaso del mundo’).

Mejor banda sonora original: Carlos Naya (‘Las niñas’).

Mejor maquillaje y peluquería: Esperanza López y Yolanda Real (‘La mujer que soñaba con números’).

Mejor vestuario: Arantxa Ezquerro (‘Las niñas’).

Mejor dirección artística: Cristina Vilches, Paloma Canónica y Alicia Bayona (‘Souvenir’).

Mejor sonido: José Manuel Herráiz (‘Nebra, el triunfo de la música’).

Mejores efectos especiales: Juan Remacha, Paul Lacruz y Javier Toledo (‘En racha’).

Mejor obra por su contribución social: ‘Otra forma de caminar’, de Laura Torrijos-Bescós.


Los tambores y bombos, una representación de la cuadrilla de la Ruta, retumbaron en el Espacio Escénico en el momento de “In memoriam” que en esta ocasión recordaba al célebre músico y compositor turolense Antón García Abril y a Jaime Fontán, jefe de producción de Aragón TV recientemente fallecido y compañero de proyectos de muchos de los galardonados.

El Simón de Honor recayó en Pedro Aguaviva, veterano cineasta y fundador de numerosas agrupaciones culturales en torno al cine, que no acudió a recibirlo pero envió un mensaje y al crítico y miembro de la Tertulia Perdiguer, Roberto Sánchez, para recoger el galardón.

Del “Merde, il pleut!”, se pasó a “Al mal tiempo, buena cara”.



Pedro Aguaviva, Simón de Honor 2021

Pedro Aguaviva nació en Zaragoza en 1942. Su afición al cine es temprana. Cuando apenas tenía seis años de edad, su padre apareció un día por casa con un proyector de 35 mm a manivela, acompañado de una serie de películas en celuloide de Tom Mix y el Gato Félix. Toda una premonición, pronto su vida estuvo “repleta” de cine. Fue proyeccionista en el colegio la Salle de Montemolín, donde había sido alumno, primero ayudando a un operador de cabina ya retirado que le enseñó el oficio, y luego ya en solitario. Años más tarde conoció a Alberto Sánchez y a su hermano Julio, que proyectaban en La Salle Gran Vía, y con ambos desarrolló una gran amistad que fue más allá de la cinefilia. A principio de los años 60 obtuvo «el carnet de Operador de Cinematógrafo». Pedro empezó a trabajar en el cine Dux, en la avenida de San José, y al poco, cuando se inauguró, en el cine Pax, en la plaza de La Seo. En 1967 se abrió el cine Mola, en el paseo del mismo nombre (hoy Paseo de Sagasta) y allí se contó con Pedro Aguaviva como experimentado “Operador”. En 1971 deja de proyectar cine, adentrándose en el campo de la técnica electrónica y convirtiéndose en un activo realizador de cine independiente.

Su primera realización, un poco en serio-como el mismo asevera-, fue Este férreo mundo (1976), a la que siguieron numerosos trabajos documentales y ficciones siempre marcadas por su peculiar humor negro. De su trayectoria en los años 80, el mismo destaca la ficción Las Cuevas del Flaco (1988) y el documental Zaragoza Modernista (1989). Inicia en los noventa su interés sobre la arqueología ferroviaría en Canfranc, El sueño de una realidad (1991), que tendrá continuidad en El Ferrocarril del Puerto de Pajares (2006), de 50 minutos. Puede destacarse, por su guion y acabado formal, Farsantes (2000), que además dio un salto tecnológico importante, rodándose en «DV-Cam».

Pedro Aguaviva se ha relacionado con otras actividades de formación y difusión cinematográfica. Perteneció al Cineclub Saracosta (en 1976) y al Gandaya (fundado en 1978) del que fue vicepresidente en su junta fundacional. Además de las proyecciones que se hacían todos los viernes en Independencia 10, se programaron películas que no eran fáciles de ver en las salas comerciales, pasaron personajes como Basilio Martín Patino, Román Gubern, Ernesto Giménez Caballero, José María Gutiérrez, Agustín Sánchez Vidal, Antonio Artero o José María Escudero, y se hicieron sesiones monográficas a todos los realizadores aragoneses de la época (José Luis Pomarón, Antonio Artero, Alejo Lorén, José Antonio Maenza, Eugenio Monesma, Santiago Chóliz, José Antonio Duce… y así hasta una veintena de realizadores). En cada sesión se editaba un folleto informativo repleto de apuntes, biografías y estudios filmográficos, y algunos libros como Fanal de Popa, una antología de las obras de Julio Alejandro, guionista de Luis Buñuel, que fue presentada en 1989 en Zaragoza y también en el Festival de Cine de Huesca.

Perteneció a varias tertulias, en los ochenta a la Tertulia del Café Levante bautizada pomposamente por Manuel Labordeta como «Gran Orden Aragonesa de la Imagen y la Cultura». Allí, destacaron dos hechos: las sesiones de cine que se alternaban todos los años con la ACAP (Amicale Cineastes Amateurs Palois) de Pau en Francia y la publicación de una especie de fanzine titulado Secuencias, que promovió y coordinó. En la actualidad sigue siendo componente de la Tertulia Cinematográfica Perdiguer, activa desde 1996.

Fue miembro activo del grupo Sefilma (creado en 1989), de la Agrupación Artística Aragonesa, que no se ceñía exclusivamente a la elaboración de cortometrajes sino que además organizaba cursos de formación en lenguaje audiovisual, cuando no existía tan apenas formación reglada de este ámbito en la ciudad, o desarrollaba muestras de cine en un momento en que Zaragoza carecía de festival cinematográfico. Destacan las Muestras Aragonesas de Cine Independiente, iniciadas 1989 y que duraron hasta 1995.

Es uno de los fundadores de la Asamblea de Cineastas Aragoneses y cuando esta se transformó en Academia tuvo su más decidido apoyo. Sus proyectos e intereses en los últimos años se centran en el ensayo documental, con temáticas que van desde la presencia de los Templarios en la Corona de Aragón, el Prerrománico Asturiano, la arqueología ferroviaria (un tema siempre presente) o recientemente, la investigación de sucesos históricos como los Sitios de Zaragoza en la Guerra de Independencia.

Nadie mejor que este cineasta independiente, que conoce y protagoniza desde hace unos cuantos años el duro y complejo quehacer del cine en Aragón, para ser El Simón de Honor 2021.

Roberto Sánchez en la página de la Academia de Cine Aragonés.


Embajadora de los Premios Simón 2021

Miriam Díaz-Aroca empezó su carrera participando en programas televisivos como presentadora de televisión e incluso, sacó un disco Chicos. Continúo su carrera como actriz trabajando como chica Almodovar en Tacones lejanos y se consagró con Fernando Trueba en Belle Èpoque. Ha participado en series de televisión, obras de teatro y películas, una de sus últimas Me llamo Gennet. Recibió el Premio Menina 2018, del Gobierno de España, por su implicación activa y comprometida contra la violencia de género. Es presidenta de la Fundación ELÍGETE, por la igualdad sin violencia.